miércoles, 15 de junio de 2011

Fascismos:

Designamos con el nombre de Fascismos a los movimientos autoritarios, que se establecieron en Europa, en el período interbélico.
Fueron en Italia primero (fascismo) y en Alemania después (nazismo, donde tuvieron mayor repercusión, dada las características de ambos Estados, que aunque debilitados por la guerra mantenían su importancia económica y política en el concierto europeo.
Pero otros países de la Europa Occidental, como España (falangismo o franquismo) y Portugal -Central-, como Hungría, Rumanía, Checoslovaquia y Polonia-conocieron dictaduras de características similares.
Constituyeron uno de los fenómenos más importantes y trágicos de la primera mitad del siglo XX.


Los fascismos tienen características comunes como:
*Sus posturas anti-liberales y anti-socialistas, en contra de regímenes democráticos y parlamentarios.
* Existencia de un líder indiscutido
*Defensa de la existencia de diferentes clases sociales.
* Ultra nacionalismo y el expansionismo. 
*El anti-intelectualismo.


El mundo entre 1919 y 1939:
Tras la guerra y la firma de los tratados de paz de Versalles, nada volvió a ser como antes. Europa perdió su hegemonía mundial frente a los Estados Unidos. El liberalismo clásico entró en declinación, por un aparte al fortalecerse los partidos socialistas europeos y consolidarse el socialismo como sistema en la Unión Soviética, y por otra, como reacción al surgir movimientos y regímenes autoritarios.
En lo económico, tras un período de reconstrucción y recuperación post-bélica, se sucedieron años de crecimiento y prosperidad los denominados años locos, que terminaron abruptamente cuando la crisis de 1929 se abatió sobre el mundo.
Esta crisis significó el abandono del liberalismo clásico y la sustitución de este por la política de intervencionismo estatal. 
Estos fueron los años del ascenso al poder de Mussolini en Italia, del triunfo del franquismo en España, del establecimiento de un Estado militarista e imperialista en Japón, de la hiperinflación y del surgimiento del naismo en Alemania. 


Razones que llevan a los Fascismos al poder:
La situación de la Post-guerra y la depresión de 1929 ayudaron a la consolidación del fascismo en Italia, y propiciaron el nacional-socialismo alemán. Ante el desempleo y las reivindicaciones de las masas empobrecidas, los grupos dominantes respondieron apoyando nuevos sistemas políticos, caracterizados por sus métodos autoritarios y violentos. 
Su progreso solo fue posible en el clima de incertidumbre social, política y económica, que engendró la post-guerra y el miedo que produjo el triunfo del socialismo a partir de la Revolución Rusa.
Por un lado la crisis económica empujo a las masas populares de obreros y campesinos a organizarse y reclamar mejoras en su situación, se formaron por primera vez en Italia sindicatos de campesinos, que incluso llegaron a despojar de las tierras a grandes latifundistas.
Por otro lado, las clases medias, asoladas por la crisis, se enfrentaron al al fantasma de la proletarización (denominación que se aplica para identificar el descenso social de las clases medias) y a la agitación de las masas trabajadoras y buscaron en los regímenes autoritarios una esperanza de recuperar su nivel económica y restaurar la paz social.
Los regímenes parlamentarios se mostraron inestables e ineficaces para contener el avance del socialismo, y los grupos dirigentes no habían adquirido aún la habilidad necesaria para defender sus privilegios dentro del juego electoral. No existía ni en Italia ni en Alemania tradición democrática, eran países de reciente formación, con sistemas parlamentarios nuevos e inexpertos.
Frente a la debilidad del Estado, al aumento de las tensiones sociales, que hacían temer una revolución popular: la alta burguesía apoyada por sectores medios, recurrió a regímenes dictatoriales , para asegurarse su predominio económico y político.
El siglo XX marcó la irrupción de las masas en la vida política. En las circunstancias históricas ya explicadas, esta situación fue aprovechada por los movimientos fascistas, que lograron canalizar a través de un mensaje demagógico el descontento de las masas. Particularmente, en los inicios del movimiento, atrajeron a los ex-combatientes. Muchos de estos regresaron sin la posibilidad cierta de encontrar trabajo, dolidos en su orgullo por las condiciones injustas que las potencias vencedoras habían acordado. Recordamos que a Italia a pesar de estar en el bando vencedor no se le otorgó lo que reclamaba y a Alemania se le exigieron condiciones que esta considero humillantes y exageradas.
Por otra parte, la vida en la guerra, el culto a la violencia y la imagen heroica del soldado, los hacían despreciar a todos aquellos que por una razón u otra no habían participado del combate.
Frustrados y resentidos con una sociedad que sentían que  no los aceptaba, eran presa fácil de un hábil y convincente orados que les permitiera un lugar de importancia en la sociedad.
Conformaron los primeros grupos de apoyo a Mussolini y a Hitler, fueron mal vistos por la mayoría de la sociedad, pero aún para los sectores de la izquierda política, no significaron, hasta que prácticamente estuvieron en el poder, un peligro cierto.
Las clases medias, y sobre todo la alta burguesía, permitieron el crecimiento de los Partidos Fascistas, en algunos casos los apoyaban incondicionalmente, en otros, aunque con discrepancias, los aceptaron, creyendo que a una vez que establecieran la economía, podrían dominarlos. 


Las doctrinas fascistas:
Con el comienzo de la Primera Guerra Mundial en 1914 y hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial en 1945, se desarrolla un período que ha sido denominado como "la era de las catástrofes". El triunfo de doctrinas que expresan en lo esencial un profundo desprecio por la condición humana convirtió a este período en uno de los más dramáticos de la Historia.
El fascismo y el nazismo se presentan como dos movimientos con muchas similitudes. La insistencia de los nazis en una política racista sería el gran diferenciados entre fascistas y nazis.
El triunfo de los Fascismos en el período inter bélico significó la negación absoluta de un sistema de valores, que a partir de la Revolución Francesa se había extendido a gran parte del mundo.
El pensamiento liberal que surgió a partir de la revolución francesa y se desarrolló en los siglos XIX y XX, defendía las ideas de libertad, igualdad y fraternidad; significó el triunfo del racionalismo y la confianza en el progreso humano.
Los socialistas critican el liberalismo pero están de acuerdo en conceptos de libertad y fraternidad. Ambos son humanistas. Agregaron, los socialistas, a la igualdad jurídica el reclamo de la igualdad social.
Con los fascistas, sin embargo, hay una ruptura, una diferencia bien marcada puesto que estos defienden las ideas de crecer (crecimiento personal, esto es, imponerse. Establece, también, jerarquías), combatir  (combatir unos contra otros para que prevalezca el más fuerte) y obedecer. 
Tanto el nazeismos como el fascismo trataran de responder, desde la exaltación nacionalista, a la frustración que supuso la Primera Guera Mundial. Ambos se declararon, antidemocráticos y anticomunistas y propusieron una estructura totalitaria del Estado y un sistema de partido único dirigido por líderes carismáticos.
Realizaron un culto a la violencia, expresado en la depuración de la oposición, y el desarrollo de una agresiva política de expansión territorial. Crearon un sistema educativo que despreciaba lo intelectual, en beneficio de una educación a niños y jóvenes basada en el fanatismo y la exaltación del militarismo.
Aplicaron una legislación laboral férrea, basada en el corporativismo, que establecía la prohibición de sindicatos obreros.
El corporativismo:
En 1934 se creó en Italia una estructura corporativa que incluía 22 corporaciones compuestas por representantes de patrones y sindicatos fascistas para cada rama de la producción, a demás de los representantes del Estado, destinados teóricamente a dirigir la vida económica. En la práctica, solo funcionaban como organismos consultores. 
Ordenes dadas por el Gran Consejo Fascista en 1925 para la reorganización del movimiento sindical:
*Constitución de sindicatos (lo mismo de dadores de trabajo que de obreros) legalmente reconocidos y sujetos al control del Estado;
* Reconocimiento de un solo sindicato -el fascista-para toda clase de empresas o de categorías de trabajadores;
*Exclusividad de la representación legal de la categoría y de la posibilidad de estipular contratos colectivos de trabajo, obligatorios para todos;
*Prohibición de lock-outs y huelgas, creación de un órgano jurisdiccional ordinario -la Magistratura del trabajo-para estudio de los conflictos de trabajo
Bottai, "La organización corporativa del Estado", extraído de G. D´Elía.


La planificación económica, como forma de salida a la crisis, benefició fundamentalmente a los grandes capitalistas, quienes habían sido los principales responsables de su ascenso al poder.
En el caso alemán, además, desempeñó un papel crucial la reivindicación de la superioridad de la "raza aria" y el agresivo antisemitismo.


La Italia fascista:


En Italia, el clima de post-guerra fue decisivo para que se expandiera una oleada de violencia. La sensación de derrota en Versalles, al frustrarse las esperanzas de ganar más territorios explicó el clima de insatisfacción. La crisis económica y el descontento social, fueron además elementos fundamentales para el ascenso del Fascismo al poder.


El ascenso de Mussolini:


































La vieja Italia del Risorgimento liberal estaba muriendo cuando, en 1919, Benito Mussolini, un ex socialista fundó los "Fasci de Combatimento", integrado por ex-combatientes, marginales, antiguos socialistas y aventureros. Continuaban gobernando los liberales y el Parlamento, pero la vida política pasaba paulatinamente a transcurrir en las calles más que en los salones de gobierno.
En agosto de 1920 se intensificó la acción revolucionaria de los obreros y los sindicatos dirigidos por los socialistas. Los fascistas respondieron violentamente impidiendo la paralización de los transportes y presentándose como los únicos garantes del orden.
En este clima de carencia de auténtico poder, Mussolini convocó a sus partidarios de todo el país a Roma, para apoyar su pedido de que el rey le permitiera formar un gobierno. La marcha sobre Roma, en octubre de 1922, marcó el nacimiento de la Italia fascista. 

A solicitud del Rey, Mussolini formó gobierno, en coalición con otros partidos liberales y populares católicos. 
En principio, el fascismo gobernó a través de la constitución republicana. En 1924 el principal diputado opositor, G. Matteoti, del ala moderada del socialismo, fue asesinado. El "caso Mateotti" puso punto final a la convivencia entre el fascismo y las instituciones y, entre 1925 y 1926, el gobierno se encaminó hacia una dictadura completa. Se suprimió la libertad de prensa y los partidos "antinacionalistas", y se persiguió a los opositores políticos, en un clima de violencia y temor permanente. Desapareció todo vestigio de estado democrático: el partido fascista era el único legal y quien suministraba el cuerpo de funcionarios, a través de su órgano: el Gran Consejo Fascista. Aquel movimiento autoritario, el fascismo, se transformó en el régimen fascista.


El régimen fascista:
La política de gobierno de Mussolini, al igual que su doctrina, no estuvo elaborada de antemano. La política exterior fue variando a medida que el régimen se afirmaba en el poder, al principio trató de mantener buenas relaciones con las democracias europeas, se integro por ejemplo a la Sociedad de las Naciones. Pero hacia 1932 consolidó su alianza con la Alemania de Hitler, y al hacerlo quedó bajo el poder de un dictador mucho más poderoso. Mussolini perdió importancia frente a los otros regímenes autoritarios de Europa, fue absorbido gradualmente por el dictador alemán convirtiéndose finalmente en el "títere" de este. 
En materia religiosa, buscó un acercamiento con la Iglesia Católica, que logró a través de la firma del Pacto de Letrán en febrero de 1929. Desde 1870, con la formación de la unidad italiana, se había producido la ruptura entre la Iglesia Católica y el gobierno de Italia. A través de este pacto se reconoció el poder temporal y la soberanía del Papa sobre la Ciudad del Vaticano, creándose un pequeño Estado, en el que las autoridades de la Iglesia tuvieron soberanía absoluta. Mussolini logró el reconocimiento de su gobierno por parte de la Iglesia, el acercamiento a la misma le dio al dictador prestigio internacional. Pero años más tarde, el Papa Pio XI, en la encíclica "Non abbiamo bisogno" (1931), criticó el espíritu  y la doctrina fascista, fundamentalmente por la política educativa del fascismo hacia los niños y jóvenes, encuadrados por el régimen en organizaciones paramilitares.
En lo social y económico, el fascismo buscó armonizar las demandas de empresarios y trabajadores con los fines nacionales por medio de un estado corporativo, que significaría el fin de los conflictos entre las clases. Con ese objetivo se prohibieron las huelgas y se destruyó la autonomía de los sindicatos.
El Estado intervino en la economía, controlando los aspectos financieros, evitando la desvalorización de la moneda, estimulando la producción agrícola e industrial. Se beneficio hasta la crisis de 1929, de una coyuntura internacional favorable, que permitió no solo a Italia, sino al resto de las potencias europeas, recuperarse parcialmente de los efectos de la Primera Guerra Mundial.
La mayoría de las medidas fueron claramente beneficiosas para la gran empresa, como por ejemplo, la supresión del control de los precios e impuestos a las rentas, la interrupción del financiamiento de las cooperativas y la paralización del proyecto de reforma agraria - que impidió la expropiación de tierras a los grandes latifundistas-; la privatización de la fabricación de fósforos y la red telefónica.
Se trató de mejorar los rendimientos agrícolas, a partir de la desecación de tierras pantanosas y la realización de obras de drenaje y canalización. La realización de estas grandes obras públicas tuvo como causa principal la necesidad de reducir el número de desempleados. 

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